viernes, 10 de abril de 2026

Piranesi

Es bonito visitar ruinas.

Formas inacabadas que reconstruyo con la imaginación.

Espacios que albergaron tesoros, historias, sucesos... que aunque hoy vea columnas y muros acromáticos, siglos atrás fueron coloridos y hospedaron vibrante energía humana.

Pero ayer fue tarde.

Ayer llegué y lo que encontré, que elegantemente llamo ruinas, no era otra cosa que una pila de escombros. Escombros pisoteados, ruinas que ya habían sido visitadas muchas veces. Aquí hubo motines, robos, violaciones... escabechinas que mi registro memorístico –por suerte– no pudo traer a la memoria visual del presente.

Y en uno de estos momentos, mientras en uno de mis viajes oníricos imagino aquella bella bóveda estrellada que cubría lo que parecía que eran unas agradables termas, con delicioso olor a lavanda, me cae sobre la cabeza un pedazo rocoso de una gárgola.

Caigo inconsciente unos días.

Amanezco en un lugar que empieza a ser conocido, esta vez sin haberme podido dar puntos de sutura.

Con sangre reseca en mi cabeza me planteo si la piedra fue algo accidental o si, en cambio, es un trozo de la propia gárgola deshaciéndose que, por efectos de la gravedad, ha caído desgraciadamente sobre mí.

Consecuencias de la afición a Piranesi.

Me planteo ¿está la gárgola deshecha? ¿cuántas pedradas hay que aguantar para disfrutar de la belleza de la ruina?

Por suerte, he visitado más ruinas, empezando por la mía propia.

Estoy tranquila porque tengo la respuesta.




miércoles, 25 de marzo de 2026

Pull yourself together

El río necesita su cauce,

las aves, el nido

y la mente el silencio para volver a tomar el control sobre las emociones que un día la hicieran estallar por los aires.

Un viaje por los aires que primero dió vértido pero, al pasar, dió perspectiva.

Un viaje por los aires que no me aleja sino que me lleva a mí.

Ese viaje por los aires que, lento, pausado, como un paseo en globo, me ofrece la oportunidad de aterrizar en un lugar inexplorado que no he podido planear.

Eso sí, no olvido hacerlo con una botella de champange, para que, cuando no hablemos el mismo idioma, al menos podamos brindar.



Nuk


miércoles, 11 de marzo de 2026

Entropía

En el hueco leve del silencio

cuando el día se pliega

y el mundo baja la voz,

algo se mueve despacio.


No distingo si es mi respiración

o el latido de mi corazón.

No busco distinción

pues lo vivo como un baile

fruto de la entropía que es la vida.


El hilo que nos une no tiene nombre... aún.

Lo siento como una corriente

que acaricia dos orillas

que no se preguntan qué río las une.


No es falta de interés sino producto de una serenidad madura.


Hay gestos que nacen sin intención.

Una sonrisa que antecede a la palabra y de siente 

como cuando mi cuerpo se acomoda en tu regazo en el sofá.

Somos como enredaderas que crecen lentamente, haciéndose paso buscando la luz del sol entre la maleza (¿o es la bueneza?)

Ya no hay exigencias, solo libertad.


Basta esa forma tranquila

de respirar en el mismo aire,

de dejar que el tiempo se congele en un reloj de arena,

como una leve apnea que ahoga dulcemente 

entre dos respiraciones.


Quizá algunas cosas no buscan destino.

Sólo abrirse, como una luz casi imperceptible.

Me recuerda al color rosado del cielo que sorprende al atardecer.

Oh, cielos!

Un atardecer que súbitamente cambia,

sin anunciarlo,

el color de todo.






lunes, 23 de febrero de 2026

Journal Citation Report

Sólo desde el confort de la soledad,

cuando reina el silencio absoluto,

he podido apreciar los matices de la vida.


He apreciado la brisa,

el calor,

el frío,

el tiempo en mis músculos y en mi piel.


Sabores visitan mi cuerpo,

acarician mi perenne estado de quietud.


Descubro, sin buscarlo,

la anhelada intensidad de lo cotidiano,

todavía desconocido.


Inconsciente de las vueltas que da el mundo,

soy interrumpida por los secretos de una vida ajena.


En mi sorpresa hayo

otro cuerpo que parece aún con vida,

perforado por las mismas balas.


Es sólo desde la oscuridad

que he podido apreciar tu luz, la más tenue,

que hoy brilla de un azul intenso,

como tu mirada.



Aguachile de camarón, mucha lima y poco limón

Me hizo aguachile

con sus manos.


Y yo con las mías.


Lo que el picante…

tardó en llegar.


Ahora que ya ha llegado

¿qué hacemos?


Porque esto sí que pica… pero puede picar más.