domingo, 5 de julio de 2026

Inaccesible

Me da pena cuando veo que sólo intentas impresionar,

cuando siento que lo que tienes dentro es suficiente.

Veo que tu luz está tratando de pasar,

pero sólo puede cuando te muestras transparente.


A 80km de Velno, pero no sé a qué distancia estoy de ti.



lunes, 15 de junio de 2026

Valiente corazón de piedra

Dando un paseo por la vida, he encontrado un corazón de piedra.

Fíjate, ¡de piedra!

Así me he quedado al conocerlo.

Un corazón fuerte, sólido, preparado para cualquier inclemencia. Un corazón sobre el que se podría construir un rascacielos. Más duro que el suelo de Nueva York. Ni el diamante lo raya. No hay terremoto que lo resquebraje.

El corazón. El órgano que da ritmo a la vida. Aquel cuyos latidos alimentan todos y cada uno de los órganos del cuerpo; el que marca la velocidad de procesamiento del cerebro, dando lugar a la vida.

Pero este es de piedra como respuesta al dolor que le han infligido. Porque no nació así. La vida es incompatible con un corazón de piedra. Es el mecanismo que este corazón ha encontrado para salvarse de un mundo de lava y terremotos. Donde lo que no quema, abrasa. Donde lo que no agita, catapulta. Una respuesta para que, cuando regresen semejantes temporales del infierno (literalmente), no vuelvan a dañarle.

El precio que se paga por tener un corazón blindado es que deja de latir. Queda congelado, como Walt Disney, inconsciente de que cuanto mayor sea el tiempo de parálisis, más difícil será hacer que regrese a la vida.

Un corazón inaccesible, cerrado al presente porque no deja de temer el futuro por aquello que sucedió en el pasado. Un corazón que ha decidido someterse al dolor de quien lo quema, golpea y maltrata.

Y así descubro que la valentía no es exponerse al dolor y dejar que te quemen y golpeen. La valentía no es presentarse como una roca ante las inclemencias del tiempo, aguantarlo todo a toda costa.

En cambio, la valentía es todo lo contrario: deshacerse de la solidez para dejarse caer; marcharse ante las inclemencias del tiempo, por muy a gusto que se esté en esa playa paradisíaca. La elección de huír del dolor.

La valentía es dejar latir a un corazón que, angustiado, ha sido reprimido para evitar daños exógenos.

Porque un corazón de piedra puede resistirlo todo, pero solo un corazón que late puede salvarse.



viernes, 10 de abril de 2026

Piranesi

Es bonito visitar ruinas.

Formas inacabadas que reconstruyo con la imaginación.

Espacios que albergaron tesoros, historias, sucesos... que aunque hoy vea columnas y muros acromáticos, siglos atrás fueron coloridos y hospedaron vibrante energía humana.

Pero ayer fue tarde.

Ayer llegué y lo que encontré, que elegantemente llamo ruinas, no era otra cosa que una pila de escombros. Escombros pisoteados, ruinas que ya habían sido visitadas muchas veces. Aquí hubo motines, robos, violaciones... escabechinas que mi registro memorístico –por suerte– no pudo traer a la memoria visual del presente.

Y en uno de estos momentos, mientras en uno de mis viajes oníricos imagino aquella bella bóveda estrellada que cubría lo que parecía que eran unas agradables termas, con delicioso olor a lavanda, me cae sobre la cabeza un pedazo rocoso de una gárgola.

Caigo inconsciente unos días.

Amanezco en un lugar que empieza a ser conocido, esta vez sin haberme podido dar puntos de sutura.

Con sangre reseca en mi cabeza me planteo si la piedra fue algo accidental o si, en cambio, es un trozo de la propia gárgola deshaciéndose que, por efectos de la gravedad, ha caído desgraciadamente sobre mí.

Consecuencias de la afición a Piranesi.

Me planteo ¿está la gárgola deshecha? ¿cuántas pedradas hay que aguantar para disfrutar de la belleza de la ruina?

Por suerte, he visitado más ruinas, empezando por la mía propia.

Estoy tranquila porque tengo la respuesta.




miércoles, 25 de marzo de 2026

Pull yourself together

El río necesita su cauce,

las aves, el nido

y la mente el silencio para volver a tomar el control sobre las emociones que un día la hicieran estallar por los aires.

Un viaje por los aires que primero dió vértido pero, al pasar, dió perspectiva.

Un viaje por los aires que no me aleja sino que me lleva a mí.

Ese viaje por los aires que, lento, pausado, como un paseo en globo, me ofrece la oportunidad de aterrizar en un lugar inexplorado que no he podido planear.

Eso sí, no olvido hacerlo con una botella de champange, para que, cuando no hablemos el mismo idioma, al menos podamos brindar.



Nuk


miércoles, 11 de marzo de 2026

Entropía

En el hueco leve del silencio

cuando el día se pliega

y el mundo baja la voz,

algo se mueve despacio.


No distingo si es mi respiración

o el latido de mi corazón.

No busco distinción

pues lo vivo como un baile

fruto de la entropía que es la vida.


El hilo que nos une no tiene nombre... aún.

Lo siento como una corriente

que acaricia dos orillas

que no se preguntan qué río las une.


No es falta de interés sino producto de una serenidad madura.


Hay gestos que nacen sin intención.

Una sonrisa que antecede a la palabra y de siente 

como cuando mi cuerpo se acomoda en tu regazo en el sofá.

Somos como enredaderas que crecen lentamente, haciéndose paso buscando la luz del sol entre la maleza (¿o es la bueneza?)

Ya no hay exigencias, solo libertad.


Basta esa forma tranquila

de respirar en el mismo aire,

de dejar que el tiempo se congele en un reloj de arena,

como una leve apnea que ahoga dulcemente 

entre dos respiraciones.


Quizá algunas cosas no buscan destino.

Sólo abrirse, como una luz casi imperceptible.

Me recuerda al color rosado del cielo que sorprende al atardecer.

Oh, cielos!

Un atardecer que súbitamente cambia,

sin anunciarlo,

el color de todo.